1. Introducción
La elección del puesto del portero va a ser clave a la hora de confeccionar un equipo, y más aun si nos centramos en el fútbol de alto nivel (Sainz de Baranda, 2002). La seguridad y confianza que tenga el equipo en él será de gran importancia, ya que su actuación puede influir de manera significativa en el juego del equipo.
Sin embargo, hoy en día la cantidad y calidad de los entrenamientos llevados a cabo para la preparación técnica, táctica, física, etc, de los jugadores y en especial del portero, está lejos de ser la apropiada. Por ello, como indica Castellano en su Tesis Doctoral (2000), las aportaciones de rigor y objetividad deberían incrementarse, ya que sólo una descripción detallada y pertinente de la acción del juego puede formar la base y el sustento de los entrenamientos y por tanto de un mayor rendimiento del jugador en competición.
Por lo tanto, el análisis de la acción y participación del portero en competición aportará las claves para plantear tareas que aseguren un trabajo donde se desarrollen situaciones lo más parecidas a la lógica interna del fútbol (Sainz de Baranda y Ortega, 2002).
Para establecer la lógica interna del fútbol, Bayer (1986) y Hernández Moreno y colaboradores (1987-2001) identifica y caracteriza seis vertientes esenciales que la definen: el reglamento, el espacio de juego, las acciones técnicas, la comunicación motora, el tiempo y la táctica-estrategia; las cuales, se deberán conocer y analizar en profundidad para desarrollar el juego del rol del portero, y con los resultados plantear tareas que puedan ser utilizadas en los entrenamientos.
2. Principios metodológicos
La manipulación de las seis variables señaladas anteriormente, permitirá al entrenador adaptar la lógica interna del fútbol a las características del joven deportista, el cual, en ningún caso, debe tratarse como un adulto en pequeño (Delgado, 1995); en este sentido, para Fradua y Pintor (1995) es necesario considerar que:
- Los rasgos psicológicos del joven deportista están en proceso de evolución, sin mostrar aún las futuras características de su personalidad, y por tanto sin consolidar.
- Las capacidades físicas, de igual manera se encuentran sin desarrollar y sin el adecuado equilibrio en su nivel de evolución.
- Existen diferencias intrínsecas en cada edad y, con ello, la existencia de diferentes intereses y necesidades.
Por ello, en la iniciación deportiva, que comienza en el instante en el que el jugador toma contacto por primera vez con el deporte, se deben respetar una serie de principios pedagógicos, didácticos, psicológicos y metodológicos que garanticen un proceso de formación integral de los niños, que en numerosas ocasiones, pasan desapercibidos, simplemente porque el entrenador tiene en mente un único objetivo: "GANAR" (Seybold, 1976; Sánchez, 1986; Pila, 1988; Piéron 1989; Delgado 1990, 1995; Blázquez,1995; Cruz y col 1996; Fraile, 1997; Gutiérrez,1998; Cárdenas, 1999; Águila, 2000; Feu, 2001 y Lozano, 2001)
De todos ellos, es necesario destacar el principio de totalidad, el principio de máxima participación y el principio de satisfacción deportiva (Ortega y cols., 2002 y Ortega y Sainz de Baranda, 2002), enmarcados en un contexto educativo basado en el aprendizaje reflexivo, significativo y constructivista.

Figura1. Principios generales a tener en cuenta en el proceso de entrenamiento deportivo.
I.) Principio de Totalidad
La eficacia deportiva va a estar condicionada por un conjunto de capacidades individuales que permiten:
I.1. Regular la conducta motora a través de mecanismos que tratan a la información en diferentes fases (Antón y cols. 1989 y Oña, 1994):
- Percibir: los diferentes estímulos existentes dentro del contexto del juego deportivo. Feu (2001) señala que las circunstancias en las que se desarrolla la actividad deportiva de cooperación-oposición, cambian de forma continua e imprevisible presentando dificultades a nivel perceptivo, condicionando éstas el resultado de la ejecución. Del mismo modo éste autor expone que "es aconsejable que los contenidos técnico-tácticos a desarrollar se aborden priorizando su trabajo sobre las aspectos perceptivos y de toma de decisión" (p.3).
- Toma de decisiones: En segundo lugar, tras las interpretaciones de la percepción, el jugador tiene que producir una solución mental, ante el problema planteado.
- Fase de ejecución: La ejecución de un determinado gesto motriz conlleva dos aspectos determinantes, por un lado el componente de la habilidad motora, y por el otro el nivel de exigencia cuantitativa (Castejón, 1995), ambos necesarios para una correcta ejecución.
I.2. Soportar cargas físicas (preparación física).
I.3. Soportar cargas psicológicas (entrenamiento de la capacidad psicológica del deportista).
I.4. Mejorar los conocimientos teóricos del deporte o actividad física practicada (entrenamiento teórico).
I.5. Mejora biológica, a través de la formación de hábitos higiénicos saludables (alimentación, hidratación, higiene postural, etc...).
Aunque todos estos factores, deberán trabajarse de manera simultanea, Pintor (1997), Cárdenas (1999), Giménez y Sáenz-López (1999), Conde y Delgado, (2000), Feu (2001) y Ortega y Sainz de Baranda, (2002) señalan la necesidad de hacer hincapié en la mejora de la capacidad de percepción y toma de decisión, debido al carácter cambiante de los deportes colectivos de oposición-colaboración.
Para ello, se deben plantear sesiones con un gran volumen de tareas en las que la mejora de los procesos de percepción y toma de decisión estén presentes y sean protagonistas, con una presencia de gran cantidad de estímulos, principalmente estímulos semejantes a los de la propia competición, sin olvidar la necesidad de integrar la formación biológica, teórica, psicológica y física dentro de las sesiones.
Desde el punto de vista del puesto específico del portero, el objetivo final del proceso de enseñanza aprendizaje, será la consecución de una correcta ejecución de cada gesto, y conseguir una automatización del mismo, ya que el tiempo de reacción que tendrá para decidir la acción a realizar será mínimo. Sin embargo, no se debe olvidar que la eficacia del portero vendrá determinado por:
- Calidad en el análisis y percepción de las situaciones del juego a resolver.
- Calidad de la toma de decisiones (pensamiento táctico).
- Calidad a la hora de seleccionar la acción física a realizar antes del gesto técnico (desplazamientos, saltos y caídas).
- Calidad en la ejecución de la acción técnica.
- Calidad en el dominio de diversas variables psicológicas (ansiedad, autoeficacia, etc...)
- Calidad en el conocimiento teórico del juego.
- Calidad en el entrenamiento biológico
II.) Principio de máxima participación
En este sentido, Piéron (1989) enfatiza la necesidad de un amplio tiempo de actividad para lograr mayores progresos en los alumnos, pero de igual forma, señala que no por estar más tiempo dedicado a aprender una determinada actividad motriz, se conseguirá realizarla mejor, sino que, será necesario realizarla con unos determinados niveles de calidad.
El aprendizaje motor es el resultado de un conjunto de experiencias vividas que son insustituibles y que justifican que en las primeras etapas, una de las mayores preocupaciones del entrenador sea el incremento del tiempo disponible para la práctica, el tiempo de compromiso motor de la sesión, así como del tiempo empleado en la tarea (Pintor, 1987; Castejón, 1995; Ortega, Cárdenas y Velasco, 1999; Giménez y Sáenz-López, 1999 y Cárdenas, 2000), puesto que, independientemente de otros factores, es obvio que a mayor tiempo dedicado a la práctica, mayores probabilidades de resultados positivos se obtendrán en el proceso de enseñaza-aprendizaje.
Sin embargo se debe reflexionar sobre la importancia de buscar organizaciones eficaces que permitan disminuir el tiempo dedicado a las explicaciones, la organización de los jugadores en la tarea, o la organización del material, tiempos que en muchas ocasiones aumentan al cambiar varias veces durante el mismo entrenamiento de tareas, normalmente utilizando diferentes espacios, materiales, o cambios en la organización del grupo con cambios de situaciones colectivas a individuales, de parejas a tríos, etc.
Si normalmente el tiempo de entrenamiento de una sesión, en fútbol base, suele oscilar entre los 60 minutos y los 90 minutos, con una frecuencia de 2 a 3 sesiones a la semana, será aún más importante, la correcta planificación de los objetivos a trabajar en la sesión, las tareas a utilizar para su desarrollo, así como la correspondiente organización, ya que el tiempo útil del que dispone el entrenador será muy pequeño (180-210 minutos).
Por último, se debe tener en cuenta que otra de las variables que va a incidir sobre el tiempo de práctica real de la sesión, será el tiempo de correcciones que utiliza el entrenador durante o después de la realización de la tarea, tiempo que deberá disminuir, sobre todo las que deriven de una mala organización o incompleta asimilación por parte de los jugadores de la misma.
Sin embargo, esto no quiere decir que el entrenador tenga que disminuir la frecuencia de feedbacks (información) hacia los jugadores, ya que será una de las claves para que el niño consiga un aprendizaje significativo, si bien, el tipo de feedback que debe predominar para dicho aprendizaje deberá ser de tipo interrogativo, no aportándole la solución sobre la forma de ejecutar una determinada tarea, sino planteándoles preguntas para que de forma reflexiva descubran y entiendan el por qué y el cómo solucionar los diferentes problemas que se plantean en las distintas tareas o ejercicios.
Con el objetivo de incrementar el tiempo disponible para la práctica, el tiempo de compromiso motor de la sesión, así como del tiempo empleado en la tarea, Giménez y Sáenz-López (1999) establecen la siguiente propuesta:
A) Para aumentar el tiempo disponible para la práctica (tiempo total de la sesión menos el tiempo relacionado con la organización y explicación de las tareas).
- Minimizar el tiempo de presentación de la tarea.
- Reducir el número de actividades, si bien, éste nunca deberá ser escaso para evitar la motivación en la variedad; por lo tanto se utilizaran variantes de ejercicios anteriores, en lugar de nuevos ejercicios.
- Conseguir un sistema de señales eficaz.
- Organizar la siguiente actividad, mientras los deportistas están practicando la previa.
- Lograr una correcta posición ante el grupo cuando se explican los ejercicios, evitando dar la espalada a algún jugador.
- Preguntar si hay dudas antes de comenzar la actividad.
- Evitar muchas actividades complejas.
- Cuidar la evolución de la organización, pasando de parejas a grupos de cuatro o de tríos a grupos de seis, pero no de tríos a parejas.
Tener organizados los grupos antes de proponer competiciones de equipos.
B) Para aumentar el tiempo de compromiso motor (tiempo que el jugador está practicando fútbol durante la sesión).
- Evitar las organizaciones en filas, así como cualquier tipo de organización en la que el jugador esté parado y no practicando.
- Utilizar la resolución de problemas.
- Diseñar actividades motivantes en las que los niños se impliquen voluntariamente.
- Disponer de suficiente material (un balón por niño).
- Que el entrenador esté animando la participación del niño con refuerzos positivos.
C) Para aumentar el tiempo especifico empleado para el desarrollo de los objetivos de la sesión (tiempo de compromiso motor relacionado con los objetivos y/o aprendizajes deseados de la sesión):
- Utilizar un calentamiento en el que se estén realizando actividades relacionadas con los objetivos de la sesión.
- Terminar la sesión con actividades finales globales que aglutinen los aprendizajes desarrollados en la sesión, pudiendo ser situaciones de 6x6 o mejor aun, situaciones de 5x5 o 4x4, donde el tiempo de participación de cada jugador es mayor.
- Plantear en las sesiones objetivos generales y no específicos.
- La parte principal de la sesión debe durar más que la suma del calentamiento y la vuelta a la calma.
III.) Satisfacción deportiva
Las experiencias planteadas tienen que ser del agrado del niño, motivándole para estimular la continuidad en la práctica deportiva. Para cumplir este objetivo, será necesario conocer las diferentes necesidades que el joven deportista dispone durante su desarrollo.
Atendiendo a las necesidades psicoevolutivas del niño en las etapas de iniciación deportiva, se cree necesario tener siempre presente tres consideraciones:
1.El juego será la base sobre la que se construirá el aprendizaje del niño, siendo el correcto uso de éste, uno de los objetivos fundamentales en el proceso de enseñanza aprendizaje, por lo que se evitarán tareas exentas de significado, ya que no se encontraría en el contexto propio del juego (Conde y Delgado, 2000).
2.Debido al carácter egocéntrico del niño, el contacto de éste con el balón durante todo el entrenamiento deberá ser máximo (Ortega, Cárdenas y Velasco, 1999). El niño necesita sentirse parte principal del juego, y cuanto mayor tiempo dispone del balón, mayor sensación de haber practicado durante el entrenamiento como protagonista principal.
3.Debido a la peculiaridad del puesto específico del portero, se debe proporcionar la posibilidad de éxito en sus acciones, ya que en muchas ocasiones, con las tareas de superioridad numérica de ataque que se plantean, o las situaciones de 1 x portero (figura 2), es difícil conseguir el objetivo del rol del portero, sobre todo en su aspecto defensivo; por lo tanto, sólo cuando el joven deportista tenga un cierto dominio técnico-táctico de los contenidos del juego, se deben plantear estas situaciones, y aun en estos casos habría que analizar su utilidad.
Figura 2. Tareas donde el nivel de éxito en la acción del portero se ve muy comprometida.

Descripción: Se sitúan tres filas, cada una de 3-4 jugadores. En situación de 1x portero realizar lanzamientos a portería después de una conducción.
Objetivo: Aumentar el volumen de lanzamientos recibidos por el portero en situaciones de 1x portero, si bien, en este tipo de situaciones, el portero apenas puede ser eficaz.
IV.) Aprendizaje significativo
En el proceso enseñanza-aprendizaje, será necesario el desarrollo de aprendizajes significativos, de forma que "en la estructura cognitiva del niño exista la base conceptual necesaria para asimilar los nuevos contenidos" (Feu, 2001:5), por lo tanto, el alumno deberá poseer una gran bagaje de experiencias, el cual le sirva para solucionar de diferentes y variadas formas, distintos problemas, así como a través de su imaginación y creatividad, plantear nuevas soluciones ante antiguas e incluso nuevas situaciones de juego.
Para plantear dicho aprendizaje, cuyo objetivo es incrementar la capacidad creativa del joven deportista, será necesario diseñar tareas de tipo global, en las que el niño pueda:
- Buscar e indagar, diferentes soluciones ante los problemas que les plantea el juego.
- Realizar los gestos técnico-tácticos en situaciones similares a las del juego real.
- Realizar gestos técnicos-tácticos, con un sentido práctico, donde el deportista utilice diferentes gestos deportivos para ser eficaz en un momento concreto ante un problema determinado.
- Incrementar su bagaje de experiencias motrices.
Por último, para lograr un aprendizaje significativo, será fundamental la actuación del profesor-entrenador, el cual deberá utilizar, casi de manera exclusiva, el feedback interrogativo, con el objetivo de fomentar la capacidad de reflexión del deportista, que deberá descubrir e indagar sobre el por qué de cada una de sus conductas, así como si éstas son las más interesantes para solucionar de manera eficaz el problema que se le acaba de plantear.
A través del uso de este tipo de feedback, se busca fundamentalmente:
- Fomentar la capacidad de reflexión y comprensión, ya que todas aquellas conductas deportivas aprendidas por uno mismo, tienen mayor sentido y significado para el deportista que aquellas aprendidas a través de modelos u otras formas de aprendizaje.
- La conversión del feedback externo (información aportada por el entrenador de cómo ha realizado el ejercicio y cómo debería haberlo hecho para ser eficaz) por el feedback interno (información aportada por el propio deportista tras la realización de la conducta deportiva, de cómo ha realizado el ejerció y como cree él que debería haberlo realizado).
En la tabla 1, se puede apreciar el significado práctico de cada uno de estos principios.
Tabla1. Significado práctico de los principios pedagógicos en la iniciación deportiva.

3. Entrenamiento técnico-táctico del portero
Al hablar del entrenamiento del portero, y atendiendo a la relación con el resto de componentes del equipo, se pueden distinguir tres tipos (tabla 2).
Tabla 2. Tipos y características del entrenamiento que se puede plantear en una sesión con el portero.

El presente artículo se centra en el entrenamiento Global o Colectivo, ya que es el que con mayor frecuencia se va a desarrollar en las sesiones del fútbol base, pues en la mayoría de los equipos sólo se dispone de un entrenador, que será el encargado del entrenamiento, táctico, técnico, físico, psicológico, etc, de los jugadores y por supuesto del portero.
La utilización de una metodología global (tabla 3), va a ser la más indicada para desarrollar este tipo de entrenamiento, con la característica principal de que será la que plantee situaciones más parecidas a la lógica interna del fútbol, por lo que permitirá que el jugador actúe con más seguridad en la competición, ya que se enfrentará a situaciones similares a las experimentadas en los entrenamientos.
Tabla 3. Tipos y características del entrenamiento que se puede plantear en una sesión con el portero.

Siguiendo a López López (2002) los objetivos principales del método global serán:
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Aumentar el nivel de conocimiento (pensamiento táctico) del jugador obligando a este a una constate toma de decisiones.
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Facilitar la compresión por parte del jugador de la verdadera estructura del juego (juego colectivo, con fases defensivas y ofensivas que requieren comportamientos distintos).
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Potenciar la capacidad técnica del jugador en situaciones propias del juego real, es decir, donde la presencia de adversarios limita el tiempo para percibir, decidir y ejecutar acciones y reducen el espacio donde poder llevarlas a cabo; obligando a los jugadores a adaptar las velocidades y ritmos de ejecución a los del juego en sí, desarrollando de esta manera la técnica aplicada.
Por otro lado este tipo de tareas, permitirán integrar al portero, durante todo el entrenamiento, con el resto de compañeros, combinando y modificando tanto los objetivos de unos como de los otros.
4. Diseño de tareas
Teniendo siempre presente los principios generales comentados anteriormente, y atendiendo al objetivo que persiga la tarea o ejercicio que se quiere diseñar, será determinante manipular y conjugar los siguientes elementos:
4.1. Número de participantes y grado de oposición
A priori, se puede pensar que la única herramienta que puede modificarse para aumentar o disminuir el grado de dificultad de la tarea atendiendo al número de jugadores utilizados, es la creación de situaciones de superioridad o inferioridad por lo que:
Para el equipo que ataca (mientras que para el equipo que defiende será al revés):
*
La mínima dificultad supone: superioridad numérica del equipo que tiene la posesión del móvil.
*
La media dificultad supone: los equipos disponen del mismo número de jugadores.
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La máxima dificultad supone: inferioridad numérica del equipo que tiene la posesión del móvil.
Sin embargo, esto no es suficiente, ya que dentro de una tarea se puede encontrar una gama amplia de niveles de colaboración-oposición, que modifiquen la intensidad (técnica, táctica, física, etc.) y por lo tanto el grado de dificultad de la misma.
En este sentido, diversos entrenadores platean la utilización de normas que limitan la actuación, generalmente del defensor, señalándoles que acompañen al atacante o que participen sobre él al 50%, al 75%, etc.; impidiéndoles en todo momento la obtención de éxito, participando en una tarea donde el atacante únicamente tendrá éxito si realiza correctamente el gesto, pero donde el defensor, por mucho que se esfuerce nunca podrá obtenerlo, siendo tareas en las que el tiempo de participación y el grado de motivación del defensor será nulo.
Para solventar esta temática, Pintor (1997) plantea la utilización de diferentes herramientas para manipular el grado de dificultad de la tarea, pudiendo combinarlas o usarlas de forma aislada (ver figura 3):

Figura 3. Clasificación de Tareas desde un punto de vista numérico
(modificado de Pintor, 1997).
*
Objetos estáticos: En lugar de utilizar a compañeros que actúen como estatuas, ante determinados gestos técnicos, y con el objetivo de que todos estén practicando, utilizaremos objetos como estímulos existentes en el terreno de juego, los cuales, habrá que rodearlos, esquivarlos, saltarlos, realizar algún gesto técnico delante de ellos, etc...

Figura 4. Ejemplo de ejercicio con objetos estáticos.
Situación: 2x2 más portero neutral, con objetos estáticos
Descripción: dentro del área grande y pequeña se colocan conos, picas, sillas,… que puedan modificar la trayectoria del balón en el tiro a puerta
Idem pero realizando centros, en los cuales el portero deberá modificar sus desplazamientos para esquivarlos.
Objetivo: aumentar la incertidumbre; mejora de la percepción de trayectorias de móviles, desplazamientos propios del portero.
Feedback reflexivo: Ante un lanzamiento que pueda rebotar en algún obstáculo o compañero, ¿cuándo es el momento idóneo para iniciar la estirada? ¿Cómo influyen los objetos estáticos en tu desplazamiento, ante balones aéreos?
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Objetos dinámicos: Pintor (1997), define objetos dinámicos a los demás compañeros que actuando en el mismo espacio, no suponen ni colaboración ni oposición. La principal virtud de utilizar tareas en las cuales existan objetos dinámicos, es que al no haber oponentes directos, los posibles gestos técnicos se pueden realizar de manera más o menos sencilla (no existiendo alguien que nos lo evita), pero al existir estos objetos, el jugador tiene la obligación de estar percibiendo constantemente las trayectorias de los mismos, así como los espacios libres, ocupados, etc, tomando decisiones que le permitan realizar los gestos técnicos de manera adecuada en un contexto propio del juego deportivo.
Figura 5. Ejemplo de ejercicio con objetos dinámicos.

Situación: 2 x 0
Descripción: Todos los jugadores se sitúan en un espacio reducido. Por parejas, se pasan el balón con el pie o con la mano, y deben realizar distintos tipos de blocaje, desplazándose por todo el espacio, evitando los choques con los compañeros y los balones de éstos.
Objetivo: mejorar la precisión en el pase con el pie o mano, mejorar el blocaje, mejorar la percepción de velocidades, trayectorias, espacios libres, espacios ocupados, etc…
Feedback reflexivo: ¿Cuándo es el momento idóneo de realizar el pase al compañero? ¿Cómo influye la trayectoria del balón en el gesto técnico realizado?
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Adversarios circunstanciales: Pintor (1997) los define como aquellos adversarios que no actúan directamente sobre un oponente, si no que pueden elegir sobre que oponente actuar, pudiendo cambiar de oponente conforme interese para obtener éxito. Además de las ventajas de la propuesta anterior, supone que al existir un oponente directo, aunque sólo sea de manera momentánea, es necesario utilizar diferentes elementos para solventarlo, pero también es posible obtener éxito, sin la necesidad de enfrentarse directamente a él, simpl